9.30.2011

TOXICITY


Conversion, software version 7.0,
Looking at life through the eyes of a tire hub,
Eating seeds as a past time activity,
The toxicity of our city, of our city,

New, what do you own the world?
How do you own disorder, disorder,
Now, somewhere between the sacred silence,
Sacred silence and sleep,
Somewhere, between the sacred silence and sleep,
Disorder, disorder, disorder.

More wood for their fires, loud neighbors,
Flashlight reveries caught in the headlights of a truck,
Eating seeds as a past time activity,
The toxicity of our city, of our city,

New, what do you own the world?
How do you own disorder, disorder,
Now, somewhere between the sacred silence,
Sacred silence and sleep,
Somewhere, between the sacred silence and sleep,
Disorder, disorder, disorder.

New, what do you own the world?
How do you own disorder, disorder,
Now, somewhere between the sacred silence,
Sacred silence and sleep,
Somewhere, between the sacred silence and sleep,
Disorder, disorder, disorder.

When I became the sun,
I shone life into the man's hearts,
When I became the sun,
I shone life into the man's hearts.


9.27.2011

You'll never know how much i really love you
You'll never know how much i really care…

Listen, 
Do you want to know a secret?

Do you promise not to tell?

Closer...
Let me whisper in your ear,
Say the words you long to hear:


I'm in LOVE with you

9.25.2011

Hoy tomé una decisión importante.
No sé cómo va a reaccionar, no se si me va a odiar, pero se lo tengo que decir.
Mañana es el gran día y realmente espero que todo salga bien.
No la quiero perder, es una amiga muy importante para mí, lo último que quiero es hacerla sentir mal,
pero tengo que hacerme cargo de mis actos y es por eso que TENGO que contarle.
No es nada grave, en realidad, el tema es que en bariloche, besé al chico que a ella le gustó por bastante tiempo. En mi defensa, lo que puedo decir es que, estábamos borrachos, a mí me gusta él desde que entré al colegio el año pasado, mucho antes de saber que a ella le gustaba y aún mucho antes de ser su amiga, y finalmente, ella tiene novio. Mis amigos me dijeron que en realidad ella no puede enojarse conmigo porque no es su novio, ella en teoría ya lo superó, pero eso no me hace sentirme mejor. Nunca fue mi intensión besarlo, lo juro. Gracias a nuestros compañeros de curso que empezaron a jodernos e incentivarnos, y al alcohol de bariloche en sangre, finalmente se dió. No pasó nada más. Para él, no significó nada, así que tampoco es como si fueramos a salir o algo.
 Esta situación me enferma. Pero bueno, ya está, ya pasó y ahora lo que me corresponde es hablar con ella porque si se entera por otro va a ser mucho peor.
Solo puedo decir una cosa más y es que él me gusta mucho, en serio.


9.22.2011

Porqué sos TAN lento?!?!

9.06.2011

Test Nominado Por Tiffany

Tiffany del blog Plegarias en la Noche, me ha pasado este test de preguntas, con el premio Bloggie.

TEST

¿Tus aficiones? 

Escribir, dibujar, escuchar música, cantar, leer, bailar y mirar películas



¿Algún sueño que hayas cumplido? 

Ninguno 

¿Tu color? 

Rojo

¿Cantantes/grupos favoritos? 

Evanescence, Emilie Autumn, Avril Lavigne, HIM, 30 Seconds to Mars, Korn, Slipknot, Nirvana, The Beatles, UnSun, Nightwish, Linkin Park, Paramore, (y muuuuuchos más)

¿Comida favorita? 

Pescado rebosado, Fideos, Asado

Recomienda un libro/saga 

Otra vuelta de Tuerca, Orgullo y Prejuicio, Drácula, El Fantasma de la Ópera, cuentos de Lovecraft y de Poe

Mangas 

Nana, Zombie Loan, Vampire Knight, Paradise Kiss 

Recomienda una película 

Amelie, Mente Siniestra, Medianoche en París, Constantine, GOTH, Siete Pecados Capitales 




NOMINO A:



LovelessDoll



Pecesderecuerdo


Zairulis



9.03.2011

DUELE,
mucho

9.02.2011

Bla, bla, bla, bla....
Mucho ruido y pocas nueces.

8.29.2011

Sobre las Vías del Tren




El Camino era largo y le pesaba el cansancio, sólo pensaba en volver a casa y recostarse después de una larga jornada. Deseaba llegar lo más rápido posible. El cielo amenazaba con llover y no quería que lo tomara desprevenido.
Entonces la vio, esa tarde nublada de diciembre. Parada frente a las vías aguardando el momento, sola. Nunca supo si estaba llorando o si estaba sonriendo; estaba de espaldas, sola. Nunca la vio con sus amigos, ni siquiera sabía si los tenía; siempre estaba calladita y sola. Tampoco se preguntó qué estaría haciendo allí, ni sospechó lo que pasaría. Así la dejó, como todos, sola.
Tenía dieciséis años y regresaba a casa con su mochila a cuestas. Las clases ya habían terminado hacía dos semanas, pero aún le quedaba una materia por dar.
Su pollera azul ondeaba con la fresca brisa y la piel de gallina aparecía en sus piernas desnudas. Su rostro, neutral; sus facciones, inexpresivas. Miraba al horizonte, pasando las vías, pasando su casa, pasando toda frontera existente hacia el blanco vacío de la incertidumbre que se extendía más allá de todo lo conocido. Caminó uno, dos, tres pasos, como queriendo alcanzar la tranquilidad que ese vacío le producía.
Aún hoy el remordimiento lo consume. Sabe que no es responsable, pero aún así no puede dejar de sentirse culpable. Él la había visto, la veía todos los días cuando caminaba hacia la escuela. También conocía a sus padres, vivían a la vuelta de la esquina, pero él no hizo nada ¿Cómo no se había dado cuenta? Estaba ciego, no lo vio, o no quiso hacerlo.
Supo después que en la infantil mente de ella, inexperta e inocente de dieciséis años, sólo existían las últimas palabras que su madre le había dicho esa mañana: “Si no das bien la materia, no volvés a casa”.
Jamás lo hizo.

Scarlet

8.28.2011

Ayudame.
Estoy cayendo, lentamente.
Estoy sufriendo, en silencio.
Quiero gritar.
Quiero llorar.

¿Qué ves cuando me ves?
Sólo una chica normal,
feliz,
alegre,
que ríe y no llora.

¿Cómo sabés que realmente
estoy bien?
No sabés, nadie sabe.
Ni siquiera yo.

No me reconozco, no sé quien soy.
Estoy cansada y quiero dormir,
para siempre, sin despertar,
sin recordar,
simplemente dormir.



Scarlet

8.26.2011

Gracias Plegarias de la Noche!


8.23.2011

INSOMNIO

8.22.2011

Bailando Con Tu Sombra


Esta canción está inspirada en un hecho de la vida real. Fue en ocasión de que Víctor Heredia había hecho un concierto solidario en una cárcel argentina. Luego de finalizado el evento se acercaron a él algunos presos con ciertas aptitudes para la música o para el canto, como suele suceder cuando él concurre a estos lugares. Cuando estaban conversando se acerca otro preso y uno de ellos exclama: "¡Uy, ahí viene el loco!"
A Víctor Heredia esto le llamó la atención y le contaron una historia que le pareció tremenda. El hombre en cuestión había asesinado a su compañera, y estaba cumpliendo una condena por haber cometido ese delito. Es lo que suele caratularse como "crimen pasional", pero lo tremendo es que el hecho de asesinar a su mujer le produjo un conflicto emocional, pues había matado también a lo que más quería en el mundo. El hombre todavía está preso, y sufre alucinaciones en las que cree ver a su mujer (o a su fantasma) que lo visita en la celda, y baila con ella.
La historia le provocó una profunda impresión a Víctor Heredia, quien ni bien volvió al hotel comenzó a componer esta canción, en la que pone palabras que reflejan la situación de un hombre que, vaya a saber por qué motivo, en un momento de ofuscación puso fin a la vida del ser que más amaba. El título no puede ser más descriptivo, y toda la letra expresa la pena de este desdichado, mucho mayor que la impuesta por la justicia de los hombres.

Quien podrá quererte como yo te quiero, amor 
quien pregunto, quien podrá quererte como yo 
siempre lo decías y me atabas a tu piel 
con ramos de besos y escuchabamos caer 
sobre los techos de zinc 
lluvias de otoño en abril 

tengo esa nostalgia de domingo por llover 
de guitarra rota 
de oxidado carrusel 
ay, Alelí 
pobre de mí 

yo te desnudaba para ver como era el mar 
y el mar se enredaba mis deseos de volar 
ibamos tan lejos que olvidábamos volver 
nos traia el angel ciego del amanecer 
y se acostaba a tus pies 
como un gatito siames 


tengo esa nostalgia de domingo por llover 
de guitarra rota de oxidado carr
usel 
ay, Alelí 
pobre de mí 

Esta noche quiero que bailemos otra vez 
la cancion que el viento nos cantaba en el ayer 
ya sabre el infierno como hacer para aceptar 
que baile en mi celda con tu sombra sin parar 
como he podido matar a quien me hacía soñar 

tengo esa nostalgia de domingo por llover 
de guitarra rota de oxidado carrusel 
ay, Alelí 
pobre de mí


8.21.2011

Frustración, y punto.


7.31.2011

Los Gatos de Ulthar - H.P. Lovecraft


Se dice que en Ulthar, que se encuentra más allá del río Skai, ningún hombre puede matar a un gato; y ciertamente lo puedo creer mientras contemplo a aquel que descansa ronroneando frente al fuego. Porque el gato es críptico, y cercano a aquellas cosas extrañas que el hombre no puede ver. Es el alma del antiguo Egipto, y el portador de historias de ciudades olvidadas en Meroe y Ophir. Es pariente de los señores de la selva, y heredero de los secretos de la remota y siniestra África. La Esfinge es su prima, y él habla su idioma; pero es más antiguo que la Esfinge y recuerda aquello que ella ha olvidado.
En Ulthar, antes de que los ciudadanos prohibieran la matanza de los gatos, vivía un viejo campesino y su esposa, quienes se deleitaban en atrapar y asesinar a los gatos de los vecinos. Por qué lo hacían, no lo sé; excepto que muchos odian la voz del gato en la noche, y les parece mal que los gatos corran furtivamente por patios y jardines al atardecer. Pero cualquiera fuera la razón, este viejo y su mujer se deleitaban atrapando y matando a cada gato que se acercara a su cabaña; y, a partir de los ruidos que se escuchaban después de anochecer, varios lugareños imaginaban que la manera de asesinarlos era extremadamente peculiar. Pero los aldeanos no discutían estas cosas con el viejo y su mujer; debido a la expresión habitual de sus marchitos rostros, y porque su cabaña era tan pequeña y estaba tan oscuramente escondida bajo unos desparramados robles en un descuidado patio trasero. La verdad era, que por más que los dueños de los gatos odiaran a estas extrañas personas, les temían más; y, en vez de confrontarlos como asesinos brutales, solamente tenían cuidado de que ninguna mascota o ratonero apreciado, fuera a desviarse hacia la remota cabaña, bajo los oscuros árboles. Cuando por algún inevitable descuido algún gato era perdido de vista, y se escuchaban ruidos después del anochecer, el perdedor se lamentaría impotente; o se consolaría agradeciendo al Destino que no era uno de sus hijos el que de esa manera había desaparecido. Pues la gente de Ulthar era simple, y no sabía de dónde vinieron todos los gatos.
Un día, una caravana de extraños peregrinos procedentes del Sur entró a las estrechas y empedradas calles de Ulthar. Oscuros eran aquellos peregrinos, y diferentes a los otros vagabundos que pasaban por la ciudad dos veces al año. En el mercado vieron la fortuna a cambio de plata, y compraron alegres cuentas a los mercaderes. Cuál era la tierra de estos peregrinos, nadie podía decirlo; pero se les vio entregados a extrañas oraciones, y que habían pintado en los costados de sus carros extrañas figuras, de cuerpos humanos con cabezas de gatos, águilas, carneros y leones. Y el líder de la caravana llevaba un tocado con dos cuernos, y un curioso disco entre los cuernos.
En esta singular caravana había un niño pequeño sin padre ni madre, sino con sólo un gatito negro a quien cuidar. La plaga no había sido generosa con él, mas le había dejado esta pequeña y peluda cosa para mitigar su dolor; y cuando uno es muy joven, uno puede encontrar un gran alivio en las vivaces travesuras de un gatito negro. De esta forma, el niño, al que la gente oscura llamaba Menes, sonreía más frecuentemente de lo que lloraba mientras se sentaba jugando con su gracioso gatito en los escalones de un carro pintado de manera extraña.
Durante la tercera mañana de estadía de los peregrinos en Ulthar, Menes no pudo encontrar a su gatito; y mientras sollozaba en voz alta en el mercado, ciertos aldeanos le contaron del viejo y su mujer, y de los ruidos escuchados por la noche. Y al escuchar esto, sus sollozos dieron paso a la reflexión, y finalmente a la oración. Estiró sus brazos hacia el sol y rezó en un idioma que ningún aldeano pudo entender; aunque no se esforzaron mucho en hacerlo, pues su atención fue absorbida por el cielo y por las formas extrañas que las nubes estaban asumiendo. Esto era muy peculiar, pues mientras el pequeño niño pronunciaba su petición, parecían formarse arriba las figuras sombrías y nebulosas de cosas exóticas; de criaturas híbridas coronadas con discos de costados astados. La naturaleza está llena de ilusiones como esa para impresionar al imaginativo.
Aquella noche los errantes dejaron Ulthar, y no fueron vistos nunca más. Y los dueños de casa se preocuparon al darse cuenta de que en toda la villa no había ningún gato. De cada hogar el gato familiar había desaparecido; los gatos pequeños y los grandes, negros, grises, rayados, amarillos y blancos. Kranon el Anciano, el burgomaestre, juró que la gente siniestra se había llevado a los gatos como venganza por la muerte del gatito de Menes, y maldijo a la caravana y al pequeño niño. Pero Nith, el enjuto notario, declaró que el viejo campesino y su esposa eran probablemente los más sospechosos; pues su odio por los gatos era notorio y, con creces, descarado. Pese a esto, nadie osó quejarse ante la dupla siniestra, a pesar de que Atal, el hijo del posadero, juró que había visto a todos los gatos de Ulthar al atardecer en aquel patio maldito bajo los árboles. Caminaban en círculos lenta y solemnemente alrededor de la cabaña, dos en una línea, como realizando algún rito de las bestias, del que nada se ha oído. Los aldeanos no supieron cuánto creer de un niño tan pequeño; y aunque temían que el malvado par había hechizado a los gatos hacia su muerte, preferían no confrontar al viejo campesino hasta encontrárselo afuera de su oscuro y repelente patio.
De este modo Ulthar se durmió en un infructuoso enfado; y cuando la gente despertó al amanecer ¡he aquí que cada gato estaba de vuelta en su acostumbrado fogón! Grandes y pequeños, negros, grises, rayados, amarillos y blancos, ninguno faltaba. Aparecieron muy brillantes y gordos, y sonoros con ronroneante satisfacción. Los ciudadanos comentaban unos con otros sobre el suceso, y se maravillaban no poco. Kranon el Anciano nuevamente insistió en que era la gente siniestra quien se los había llevado, puesto que los gatos no volvían con vida de la cabaña del viejo y su mujer. Pero todos estuvieron de acuerdo en una cosa: que la negativa de todos los gatos a comer sus porciones de carne o a beber de sus platillos de leche era extremadamente curiosa. Y durante dos días enteros los gatos de Ulthar, brillantes y lánguidos, no tocaron su comida, sino que solamente dormitaron ante el fuego o bajo el sol.
Pasó una semana entera antes de que los aldeanos notaran que, en la cabaña bajo los árboles, no se prendían luces al atardecer. Luego, el enjuto Nith recalcó que nadie había visto al viejo y a su mujer desde la noche en que los gatos estuvieron fuera. La semana siguiente, el burgomaestre decidió vencer sus miedos y llamar a la silenciosa morada, como un asunto del deber, aunque fue cuidadoso de llevar consigo, como testigos, a Shang, el herrero, y a Thul, el cortador de piedras. Y cuando hubieron echado abajo la frágil puerta sólo encontraron lo siguiente: dos esqueletos humanos limpiamente descarnados sobre el suelo de tierra, y una variedad de singulares insectos arrastrándose por las esquinas sombrías.
Posteriormente hubo mucho que comentar entre los ciudadanos de Ulthar. Zath, el forense, discutió largamente con Nith, el enjuto notario; y Kranon y Shang y Thul fueron abrumados con preguntas. Incluso el pequeño Atal, el hijo del posadero, fue detenidamente interrogado y, como recompensa, le dieron una fruta confitada. Hablaron del viejo campesino y su esposa, de la caravana de siniestros peregrinos, del pequeño Menes y de su gatito negro, de la oración de Menes y del cielo durante aquella plegaria, de los actos de los gatos la noche en que se fue la caravana, o de lo que luego se encontró en la cabaña bajo los árboles, en aquel repugnante patio.
Y, finalmente, los ciudadanos aprobaron aquella extraordinaria ley, la que es referida por los mercaderes en Hatheg y discutida por los viajeros en Nir, a saber, que en Ulthar ningún hombre puede matar a un gato.